Psicóloga y trabajadora social, gestora comunitaria e inmigrante chilena radicada en Nueva York, con una trayectoria marcada por el compromiso con las personas, la inclusión y el fortalecimiento de comunidades.
Actualmente se desempeña como Directora de Servicios Sociales del Joan & Alan Bernikow JCC de Staten Island, desde donde lidera iniciativas de apoyo social, bienestar y salud mental, articulando redes de colaboración entre organizaciones y comunidades de Nueva York.
Su historia personal ha tenido una influencia profunda en su vocación. Creció en Chile durante la dictadura militar y vivió junto a su familia la experiencia del exilio, circunstancias que contribuyeron a desarrollar una especial sensibilidad hacia las personas y comunidades que enfrentan situaciones de vulnerabilidad, desplazamiento y exclusión.
Su formación comenzó en el ámbito de la conservación de arte en Chile. Posteriormente llegó a Estados Unidos para realizar una pasantía curatorial en el Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York. Durante esta experiencia, el trabajo en talleres de arte dirigidos a mujeres y personas mayores abrió un nuevo camino profesional, orientando su vocación hacia el desarrollo social y comunitario.
En Estados Unidos continuó su formación académica en el College of Staten Island de la City University of New York (CUNY), donde obtuvo una licenciatura en Psicología y posteriormente una Maestría en Trabajo Social (MSW).
Su trayectoria profesional combina así dimensiones que pocas veces convergen en un mismo perfil: arte, cultura, psicología, trabajo social, migración y construcción de comunidad. Esta mirada interdisciplinaria le ha permitido comprender la identidad y la cultura no solo como expresiones simbólicas, sino también como herramientas capaces de generar pertenencia, vínculos y transformación social.
En abril de 2026 fue distinguida con el Premio al Servicio Comunitario de Nonprofit Staten Island, reconocimiento a su trayectoria y al trabajo desarrollado en favor de comunidades y personas que requieren mayores redes de apoyo.
Su incorporación al equipo de Pantone Sudamericano aporta precisamente esa convergencia entre sensibilidad artística, experiencia social y comprensión de la diversidad cultural. Desde su propia experiencia entre Chile y Estados Unidos, Paloma contribuye a pensar el color como algo más que una decisión estética: como una expresión de memoria, identidad, territorio, diversidad y encuentro entre comunidades.
